Durante la Revolución francesa, Marie-Antoinette fue violentamente atacada y apodada con desprecio "la Austriaca" por los revolucionarios. Este apodo, convertido en un arma de propaganda, tenía como objetivo presentarla como una extranjera, una enemiga de Francia. Sin embargo, la historia nos revela una paradoja fascinante: Marie-Antoinette era tanto lorena como austriaca. Lógicamente, se podría haber apodado "la Lorena". Exploremos esta faceta poco conocida de la última reina de Francia.

Los orígenes lorenos de Marie-Antoinette

Marie-Antoinette Josèphe Jeanne de Habsbourg-Lorraine nace el 2 de noviembre de 1755 en Viena. Si su madre, Marie-Thérèse d'Autriche, es efectivamente archiduquesa de Austria e emperatriz del Sacro Imperio, su padre es François Étienne de Lorraine, duque de Lorena antes de convertirse en Francisco I, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico.

Francisco de Lorena nació en Nancy en 1708, en el corazón del ducado de Lorena. Es hijo de Leopoldo I, duque de Lorena y de Bar, y de Élisabeth-Charlotte d'Orléans, sobrina de Luis XIV. Por parte de su padre, Marie-Antoinette desciende directamente de la casa ducal de Lorena, una de las dinastías europeas más antiguas y prestigiosas.

El ducado de Lorena: entre Francia y el Imperio

Para entender la importancia de estos orígenes lorenos, hay que situar el ducado de Lorena en su contexto histórico. En el siglo XVIII, Lorena es un territorio estratégico, atrapado entre el reino de Francia y el Sacro Imperio Romano Germánico. El ducado mantuvo durante mucho tiempo su independencia, navegando hábilmente entre estas dos grandes potencias.

En 1737, Francisco de Lorena debe ceder su ducado a Stanislas Leszczynski, suegro de Luis XV, en el marco de un arreglo diplomático complejo. A cambio, recibe el gran ducado de Toscana y se casa con María Teresa de Austria. A la muerte de Stanislas en 1766, Lorena queda definitivamente anexada al reino de Francia.

Marie-Antoinette nace, por tanto, de un padre loreno que tuvo que renunciar a su ducado en favor de Francia. La ironía de la historia quiere que esta hija del duque de Lorena sea más tarde acusada de traicionar a Francia en favor de Austria.

"La Austriaca": un arma de propaganda revolucionaria

Cuando estalla la Revolución francesa en 1789, Marie-Antoinette se convierte rápidamente en un blanco privilegiado de los revolucionarios. El apodo "la Austriaca" (a veces deformado en "la Autruchienne") se usa para demonizarla y presentarla como una espía al servicio de Austria, país enemigo de la Francia revolucionaria.

Esta propaganda se basa en varios elementos:

  • Su madre, María Teresa de Austria, archiduquesa e emperatriz
  • Las sospechas (a menudo infundadas) de correspondencia secreta con Viena
  • Su supuesta oposición a las reformas revolucionarias
  • La guerra entre Francia y Austria a partir de 1792

El apodo "la Austriaca" se convierte en una herramienta política poderosa para deslegitimar a la reina y, por extensión, a la monarquía francesa. Borra completamente sus orígenes lorenos, que sin embargo son igual de importantes.

Por qué "la Lorena" habría sido igual de lógico

Desde un punto de vista genealógico, Marie-Antoinette es tan lorena como austriaca. Su padre Francisco de Lorena le transmite la sangre de la casa ducal de Lorena, mientras que su madre le transmite la de los Habsburgo de Austria.

Si los revolucionarios hubieran querido ser coherentes en su lógica de desprestigio por origen extranjero, podrían igualmente haberla apodado "la Lorena". Pero en 1789, Lorena es francesa desde hace solo 23 años (desde 1766). La anexión es aún reciente, pero Lorena forma ya parte del reino.

Apodar a Marie-Antoinette "la Lorena" habría sido menos eficaz desde el punto de vista propagandístico:

  • Lorena se había vuelto francesa, a diferencia de Austria
  • El ducado no estaba en guerra contra Francia
  • Los lorenos eran considerados franceses, aunque la anexión fuera reciente

El legado loreno olvidado

La historia ha retenido "la Austriaca", borrando casi por completo el legado loreno de Marie-Antoinette. Sin embargo, este legado es innegable:

  • Por parte de su padre, desciende de los duques de Lorena, una línea que se remonta a la Edad Media
  • Por parte de su abuela paterna, Élisabeth-Charlotte d'Orléans, tiene sangre real francesa (sobrina de Luis XIV)
  • Lorena, tierra de su padre, se había vuelto francesa en vida de ella

Marie-Antoinette encarna así, a pesar de sí misma, los vínculos complejos entre Lorena, Francia y Austria en el siglo XVIII. Es fruto de esas alianzas dinásticas que moldearon la Europa moderna.

Conclusión: rehabilitar "Marie-Antoinette la Lorena"

Dos siglos después de su trágica muerte en la guillotina el 16 de octubre de 1793, es tiempo de reconocer la complejidad de los orígenes de Marie-Antoinette. "La Austriaca" también era "la Lorena", hija de un duque de Lorena convertido en emperador, nieta de una princesa francesa.

Esta dimensión lorena de su identidad, largamente ocultada por la propaganda revolucionaria y luego por la historiografía, merece ser redescubierta. Nos recuerda que la historia rara vez es simple, y que las identidades nacionales en el siglo XVIII eran mucho más fluidas y complejas de lo que hoy imaginamos.

¿Marie-Antoinette, la Austriaca? Sí. Pero también Marie-Antoinette, la Lorena.

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